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WRONG WORLD

Esa frustrante sensación
al elegir película
en el amplio surtido
que me ofrecen
todas las plataformas

de entertainment

o al empezar a ver
otra serie de moda
prescindible
porque la recomienda
un algoritmo
que procesa mis fallos
anteriores

o al leer otro libro
irrelevante
pescado por azar
en el río incesante
de ediciones
que desembocará
en ninguna parte

esa sensación
incierta e inquietante
me advierte del peligro
de estar creando un mundo
equivocado
dentro de mi cabeza

SEÑALES

Pues me gustaría que supieras, antes de nada, que fue una decisión meditada, sopesada, racional. Aunque hubo señales. Previas. Señales, sí, señales. Y no soy nada supersticioso, pero a veces suceden cosas extrañas, como si la realidad intentara enviarte un mensaje importante por todos los medios posibles. No te estoy hablando de una epifanía ni de nada parecido, sino de señales, señales inequívocas que me decían que tenía que dejarlo. Sigue leyendo

TE SOY SINCERA

Cuando estaba a punto de llegar al bar donde había quedado con Marga, Elena pensaba en lo diferentes que habían sido las fases a lo largo del extenuante año que habían vivido desde que comenzó la pandemia. En el primer confinamiento, todo el mundo pareció volverse loco con las telecomunicaciones: llamadas a todas horas, videollamadas, interacciones en las redes, chateos interminables por wasap… Elena nunca había hablado tanto con sus amigos y amigas como durante aquellos meses. Todo el mundo estaba convencido de que estábamos en la antesala del apocalipsis y el que más y el que menos llenó su casa de botes de conservas y rollos de papel higiénico. El que más y el que menos inició un diario o una novela increíble en la que dejaría constancia de aquellos momentos críticos para la humanidad. Y luego todo quedó en nada, en poco. Para ella al menos. Elena no conocía a nadie que hubiera muerto y todos sus amigos contagiados habían tenido síntomas leves. Así que, cuando llegó el verano y el desconfinamiento, los reencuentros intentaron remedar las vidas que tenían antes de marzo, con un éxito relativo. Con la llegada del otoño todo se volvió más gris, rutinario, dentro de una normalidad deficiente que te quitaba las ganas de todo. Elena llamaba a sus amigos y amigas de vez en cuando, pero por lo que fuera llevaba varios meses sin hablar con Marga. Unos días antes, Marga le había enviado un wasap con la propuesta de quedar el viernes en una terraza de La Latina. La primavera invitaba a retomar las relaciones. Sigue leyendo

THE VACCINE

Vacúnate contra la estupidez
que consume los datos de tu móvil
las neuronas que aún mantienes vivas
y el tiempo sin sustancia de tus horas

Vacúnate contra el nuevo fascismo
para que no te engañes
cuando escuches que gritan libertad
los que solo defienden

derechos de su casta, privilegios
e ideas reaccionarias

Vacúnate contra los virus
que contagian youtubers, influencers
conspiranoicos y terraplanistas

u otros negacionistas de lo obvio

Vacúnate contra los bulos
contra todo prejuicio despreciable
contra los demagogos
contra los meapilas con poder
contra todas las hordas de fanáticos
que intentan infectarte con su odio

Vacúnate antes de que esta pandemia
–que no incluyen en los telediarios–
te deje con secuelas de por vida
y síntomas severos e incurables

porque esta enfermedad tan peligrosa
se puede contagiar en la distancia
no existe mascarilla que la frene
y no hay ningún paciente asintomático

SE TE VA A PASAR EL ARROZ

Mira, estoy agotada, con un estrés que lo flipas. ¿Te quieres creer que es el primer café que me tomo con una amiga en varias semanas? ¿Qué digo semanas? En meses, ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que pude quedar con alguien. Antes me costaba encontrar un hueco, pero ahora, con esto de la pandemia, es que me resulta totalmente imposible. Con los niños en casa todo el santo día. […] Sí, ya, claro que pueden salir, pero es que a Diego lo han expulsado del instituto y además está castigado. Lo tengo que tener en casa a todas horas, refunfuñando, protestando, poniéndome de los nervios. Sigue leyendo

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DEL COLAPSO

Te amo y te amaré
mientras el CO2 nos ofrezca una tregua
y no abrase la atmósfera ni seque los pantanos
ni derrita los hielos que conforman la Antártida

mientras la estratosfera nos defienda
de los rayos de un sol que puede calcinarnos

mientras los cementerios nucleares
sepulten los residuos radioactivos
y no tenga una fuga la central nuclear
que ilumina tu cuerpo cuando llega la noche
esa misma central que alimenta los móviles
que enlazan nuestras vidas

mientras la absurda plaga de nuestra absurda especie
no esquilme los acuíferos ni desangre los bosques
ni aniquile la fauna que pisa sus dominios

mientras sobrevivamos a otra extraña pandemia
y otro avance científico nos libre del colapso

Mi amor pervivirá aunque todo termine
en una distopía violenta y salvaje
que deje inhabitable la corteza terrestre
si podemos huir juntos a otra galaxia
o salvar nuestras vidas en mundos subterráneos
o en ciudades domóticas con cúpulas herméticas
donde encuentre el oxígeno para seguir amándote

LEY DE VIDA

Yo tuve la suerte de tener un padre muy moderno, que sigue vivo, por cierto, y todavía tiene cuerda para rato. Si hablo de él en pasado es porque lo estoy recordando tal como era cuando yo tenía quince o dieciséis años. Era más moderno que cualquiera de los padres de mis amigos, aunque eso lo pienso ahora, a mí entonces me parecía un carroza. Llevaba el pelo largo y vestía siempre con vaqueros y camisas llamativas, un poco jipis. Así lo recuerdo y así aparece en la mayoría de las fotos que se conservan de aquella época. Ahora me doy cuenta de que debía de tener solo unos treinta y cinco años, la edad en la que yo tuve a mi primer hijo.

Mi padre era un apasionado del rock, un fanático. Escuchar música y comprar discos era lo que más le entusiasmaba en la vida. Teníamos la casa llena de discos y casetes. Todavía recuerdo el viejo 127 con la guantera y el salpicadero abarrotados de aquellos dispositivos sonoros, que hoy parecen objetos antediluvianos. Sigue leyendo