Cada vez que escucho a algún cretino defendiendo alguna barbaridad –algo que cada vez sucede con más frecuencia– me acuerdo del artefacto de Nicanor Parra en el que proponía crucificar un gato para ver qué pasaba. Y no puedo evitar un sentimiento entre la pena y el asco al darme cuenta de que muchos de esos cretinos no se dan cuenta de que acabarán siendo los gatos.
Mensaje en una botella #3
Los profesores de esta época avanzamos en la oscuridad guiándonos con mapas desfasados e instrucciones de ciegos que presumen de conocer un territorio que aún no se ha explorado.
Mensaje en una botella #2
Hay cada vez más gente que se pregunta por qué van a prorrogar una nueva temporada del exasperante culebrón de la democracia, gente que no se para a pensar que, en su lugar, podrían programar alguna triste y lamentable reposición que nadie con dos dedos de frente querría volver a ver.