Miro los librotes de novedades del Alcampo, con sus pastas duras, a todo color, sus fascinantes imágenes de portada y sus deslumbrantes letras brillantes, y pienso en lo poco que debe de importarles el contenido de esos libros a los que los fabrican o apilan en montones. Tan poco como debe de importarles a los que los compran en los supermercados.